Asia  | 02/05/2014

ULAN BATOR, el Yang de Mongolia



Si Gengis Khan levantara la cabeza, podría reconocer sin muchas dificultades la tierra que le vio nacer. En esencia, parece que nada ha cambiado. Tanto el paisaje como el modo de vida de una parte significativa de la población de Mongolia, uno de los últimos reductos nómadas del planeta, se mantienen inalterables, congelados en el tiempo a la sombra de la invisibilidad histórica en la que quedaron sumidos los restos de su antiguo imperio desde que sus temibles jinetes dejaran de aterrorizar al mundo hace más de 800 años.



Pero si Mongolia es el Ying, en forma de naturaleza virgen en su estado puro que se muestra con el azul luminoso de sus cielos, las inmensas y sinuosas planicies verdes de Siberia a la tostada arena del desierto de Gobi; Ulán Bator se ajusta muy bien a su yang.



Una enorme ciudad comercial, tráfico pesado, vida nocturna y contra-cultura bohemia, la capital de Mongolia suscita un choque, como también una excitación. Los nuevos edificios se construyen hacia arriba en cualquier zona, los vehículos todo terreno compiten con los taxis de color amarillo para pasar por las calles y avenidas de la capital. Encontramos islas de serenidad en los patios de monasterios y en plazas públicas. El río, el Tuul Gol, ofrece un respiro fresco hacia el sur, mientras que cuatro montañas sagradas rodean la ciudad como telón de fondo. En constante expansión, los suburbios ger (yurtas) rodean la ciudad, ofreciendo un aire anterior a la planificación urbana Soviética.



Ulan Bator, siempre cambiante puede ser la mayor sorpresa de su aventura en Mongolia.

     
     

Newsletter

El Elefante de SUDAFRICA

Agosto 2017

Enviando formulario...

El servidor ha detectado un error.

Formulario recibido.

+ Ver newsletters anteriores

Más noticias

volver