¿Qué ver? | Etiopía

 

Adis Abeba

La tercera ciudad más poblada de África, ruidosa, destartalada y desordenada, pero merece la pena visitar su mercado central, donde podemos encontrar casi todo: oro, especias, frutas, artesanía, etc. El Museo Etnográfico permite conocer la riqueza cultural del país a través de objetos de las tribus que lo habitan y sus objetos. En el Museo Nacional podremos ver los restos de Lucy (una réplica), que cuentan con 3,5 millones de años de antigüedad. La Catedral de San Jorge, que conmemora la victoria sobre los italianos. El Mausoleo de Menelik, donde se encuentran los restos del rey Menelik II y los de Haile Selassie.

 

Lalibela

El principal atractivo de la ciudad son las sorprendentes iglesias del siglo XII, excavadas en la roca. El nombre de la ciudad se lo dio el rey Lalibela, después de soñar que tenía que establecer allí una ciudad. Las once iglesias que se pueden ver en la ciudad fueron construidas en un siglo y todas ellas conservan sus propios tesoros. Cada una tiene su propio encanto y las más famosas son las de Beta Madani Alem y Beta Gyorgios. Los más atrevidos pueden acceder a pie o en mula hasta el Monasterio de Saetón Maryam. Lalibela y Aksum son las localidades más importantes para asistir a las fiestas de la Epifanía, las más famosas del país.

 

Aksum

La ciudad más sagrada del país. Según la leyenda, aquí se conserva la auténtica Arca de la Alianza, que contiene los Diez Mandamientos, aunque sólo su guardián puede verla. Se dice que está en la iglesia de María Zion, que además recoge una colección de Biblias, cruces y coronas. Aksum fue el lugar donde el cristianismo fue declarado religión del estado en el siglo IV. Dentro de la ciudad llaman la atención los grandes obeliscos levantados hace más de 2.000 años. Fuera de la ciudad se encuentran los restos del Palacio del Rey Chalet, el Monasterio de Pantaleón y aunque las mujeres no pueden entrar, la vista exterior merece la pena. En el exterior de la ciudad también se han encontrado las ruinas que se consideran las del antiguo Palacio de la Reina de Saba.

 

Gondar

Fue la antigua capital del país durante parte del siglo XVII y XVIII con los Fasilidas. La ciudad conserva un complejo arquitectónico fortificado con su castillo, la iglesia de Cebre Birhan, la abadía y la biblioteca. También se conservan algunos edificios en estilo art déco de influencia italiana. Se trata de un complejo que es patrimonio de la Humanidad y probablemente, tras Lalibela, el que más impacto visual tiene de Etiopía.

 

Parque Nacional de Simien

Parque espectacular y uno de los escenarios más sobrecogedores de África con altitudes que superan los 4.000 ms de altura, con sus macizos rocosos. La mejor forma de visitarlo es haciendo trekking, ya que hay pocos caminos preparados para todo terrenos. En el parque habitan gran cantidad de animales.

 

Iglesias de Tigray

Las montañas del norte de Etiopía son el hogar de cientos de antiguos monasterios. Algunos requieren trepar por las rocas escarpadas hasta alcanzar la entrada, otros son casi invisibles y están custodiados por fantasmas armados con espadas, algunos contienen los huesos de antiguos monjes y uno de ellos, sólo pudo ser construido con la ayuda de una serpiente gigante.

 

Valle del Omo

Carreteras impracticables, pero unos paisajes de gran esplendor y con poblados que acogen a tribus diversas: karo, hamer o mursi. Los karo llevan todo su cuerpo pintado con líneas blancas. Las mujeres hamer se embadurnan el pelo con tierra y grasa animal, además de llevar un sinfín de abalorios. Las mujeres mursi se deforman el labio inferior y se colocan un plato de barro. El sur de Etiopía es todo un descubrimiento que nunca deja de sorprendernos.

 

Harar

Una ciudad completamente diferente dentro del territorio etíope, ya que es musulmana. Su centro histórico es precioso con su muralla, las puertas del siglo XVI, sus intrincados callejones, mezquitas, sus casas blancas y su mercado lleno de colorido. Se puede visitar la Casa de Rimbaud hoy convertida en museo.

 

La Depresión del Danakil

Volcanes burbujeantes que iluminan el cielo nocturno, barros sulfurosos que dibujan formas inimaginables, espejismos de camellos que cruzan lagos de sal y guerreros Afar dando zancadas en el horizonte lejano. Situada a 100 m por debajo del nivel del mar, la depresión del Danakil es el lugar más caluroso e inhóspito de la tierra. Si se desea una verdadera aventura, pocos lugares en el mundo pueden igualar a este abrumador desierto. Conviene viajar preparados, las condiciones son extremas y un pequeño inconveniente puede deparar en un verdadero problema.