¿Qué ver? | Australia

 

Melbourne

Posiblemente una de las ciudades con más renombre de Australia y con la población más alta debido a la gran variedad de oportunidades que se les puede ofrecer a sus visitantes. Está ubicada en el estado de Victoria, y es un laberinto de callejuelas escondidas, exclusivos restaurantes y tiendas de moda fuera de lo común. La famosa carretera "Great Ocean Road" nos quitará al aliento a todos hasta llegar el conjunto de piedras de Los Doce Apostoles y las bonitas playas de clase mundial. Si los retos es lo suyo, aventúrese en el Gran Paseo Alpino montañoso y conduzca a través de los Alpes australianos y Gippsland. Haga una escapada hasta el mágico Valle de Yarra y pruebe los vinos en Yarra Glen y el té característico de Devonshire en Dandenong Ranges.

 

Sidney

Otra gran ciudad de Australia, cosmopolita y también con un alto índice de habitantes por km cuadrado. Sydney cuenta con uno de los puertos más espectaculares del mundo. Aquí es donde se puede ser testigo de los espectaculares acantilados de las Blue Mountains y de la belleza de la mundialmente conocida Opera House de Sidney. Si es un amante del marisco, una visita obligada es el Fish Market. Por último, un buen consejo; no se vaya de Sidney sin antes visitar la famosa Bondi Beach.

 

Brisbane

Las virtudes de Brisbane son evidentes, galerías de arte, cafeterías, bares, su clima, las casas antiguas de Queensland, la actitud de los lugareños. Pero tal vez es el propio río Brisbane, el que rompió muchos corazones, cuando inundó la ciudad en 2.011 y en 2.013. Las sinuosas formas que labra el rio a su paso por la ciudad, le dan un aire distintivo, y definen un mosaico por cada uno de los rincones por los que fluye; bohemio en las áreas del West End; inconformista y moderno en la zona de Paddington; exclusivo en la peninsular New Farm; y, recatado y afilado en Kangaroo Point. Vale la pena ir de pueblo en pueblo para palpar la esencia la Queensland diversa, a la vez que excéntrica.

 

Cairns y la Selva Tropical de Daintree

Cairns está asociada a la Gran Barrera de Coral y a su selva tropical. Juntos, convierten a esta remota ciudad de costa en una visita imprescindible. Autobuses de trayectos sin fin, y barcos cargados de ansiosos castores conectan Cairns con estas maravillas naturales patrimonio de la humanidad, a pesar de que el lujoso Port Douglas está más cerca de la gran barrera y la selva tropical de Daintree. Sensual, y sin preocupaciones, Cairns combina distintos tipos de turismo, como el familiar y el mochilero. Palm Glove o Port Douglas queda para el turismo más lujoso. Ya en el interior, la temperatura más fresca, y los lagos y cascadas de la exuberante meseta de Atherton ofrecen un tranquilo alivio a la humedad y la multitud de Cairns. Una carretera panorámica nos lleva por la costa de Port Douglas, antes de llegar al ferry que cruza el poderoso río Daintree. A partir de aquí, la selva tropical se extiende hasta Cabo Tribulation, abalanzándose hacia playas de arena blanca, paradisíacas, pero donde viven algunos peligros ocultos, aguijones marinos entre octubre y mayo, y cocodrilos de agua salada durante todo el año. Deben ser tomadas en serio.

 

Gulf Savannah

El épico Savannah Way discurre desde Cairns a Broome, bordeando la parte superior del país. La carretera que une la costa este con el golfo de Carpentaria, entre Cairns y Burketowns es una de las vías escénicas más famosas del estado de Queensland. El paisaje está pintado de una forma distinta aquí, el verde de la costa este, montañas cubiertas de blancas nubes y los marrones de los campos de caña de azúcar dan paso a un paisaje llano, recubierto de polvo rojo, llanuras de verde hierba, bosques de matorrales y manglares entrelazados por una intrincada red de canales de agua, habitados por cocodrilos, que desembocan en el Golfo de Carpentaria. La pesca aquí es legendaria, en particular para la perca gigante. Con desvíos a Karumba y al Parque Nacional Boodjamulla, estamos ante una verdadera aventura interior.

 

Parque Nacional de Kakadu

Kakadu es mucho más que un simple parque nacional. Es también un vibrante, y vivo reconocimiento a los aborígenes, guardianes de la tierra a la que han nutrido y respetado durante miles de generaciones. Kakadu abarca cerca de 20.000 kilómetros cuadrados (unos 200 km de norte a sur y 100 km de este a oeste), y en sus límites dispone de un ecosistema espectacular y una impresionante concentración de arte rupestre. El paisaje conforma un tapiz cambiante, desde chamuscado a inundado periódicamente, y, por lo tanto, de apariencia desértica o nadando en la abundancia, dependiendo de la temporada. En poco tiempo, se puede navegar por los billabongs (laguna que queda cuando un río corta un meandro) llenos de vida silvestre, contemplar pinturas rupestres de 25.000 años de antigüedad con la ayuda de un guía indígena, o nadar en piscinas naturales al lado de preciosas cascadas de agua. Si tenemos que decir algo negativo de Kakadu, podría ser que es demasiado popular, al menos en la época más seca, pero, con un poco de espíritu aventurero, y caminando más allá de los caminos principales, se puede disfrutar a solas de la naturaleza.

 

Darwin

Darwin es la única capital tropical de Australia; mira al exterior con confianza a través del Mar de Timor. Está más cerca de Bali que de la playa de Bondi y ciertamente puede sentirse alejada del resto del país. Darwin tiene mucho que ofrecer al viajero. Las terrazas ambientadas de los restaurantes y bares, museos innovadores que honoran el pasado de la ciudad, y galerías con exposiciones de arte aborigen. Una mezcla muy cosmopolita, formada por más de 50 nacionalidades, se aprecia sobre todo en los maravillosos mercados que se realizan en temporada seca. La naturaleza también forma parte de Darwin, con los famosos parques nacionales de Kakadu y Litchfield, situados a unas pocas horas de distancia en coche, y las islas Tiwi a sólo un paseo navegando en bote.

 

Alice Springs

Alice Springs tiende a crear controversia, pues polariza a los viajeros entre los que la aman y los que la odian. Pero sin duda, cualquier ruta por el Red Centre va a parar en algún momento en la ciudad. Tiene mucho que ofrecer a los visitantes, incluyendo una amplia oferta de alojamientos, excelentes restaurantes, a la vez que es un punto neurálgico de comunicaciones. Para muchos, Alice Springs es el primer encuentro con la Australia indígena contemporánea. Esta ciudad de ruda belleza está dibujada por sus míticos paisajes, su vibrante cultura aborigen (en ningún otro lugar puedes llegar a escuchar hasta seis lenguas australianas paseando por la calle principal), y el aire retro de los últimos pioneros. Como centro neurálgico, es el punto natural para explorar el centro de Australia, con el Parque Nacional Uluru-Kata Tjuta como máximo exponente, a cuatro horas de distancia. Las fascinantes cordilleras McDonnell bordean de este a oeste el centro de la ciudad, y por ello, no hace falta ir muy lejos para encontrarse dentro de barrancos rojizos, cerros de colores pastel y árboles de apariencias fantasmales.

 

Hobart

Sin lugar a dudas, el futuro de Hobart está volviéndose color de rosa. El turismo está en auge y el casco antiguo está recobrando la confianza en sí mismo. El plan de permanecer un tiempo en dicha ciudad recobra vida, pues se necesitan al menos unos días para disfrutar de la amplia gama de cervezas que se derivan de los pubs de la ciudad. Destaca por encima de la ciudad, el Monte Wellington, un monolito que se alza ideal para los aficionados al ciclismo de montaña y a las caminatas. Abajo, en línea de costa, las cafeterías, bares y restaurantes a lo largo de la Plaza Salamanca y en el cercano Battery Point ofrecen lo mejor de los productos Tassie. Más oferta de restaurantes y de fiesta se puede encontrar en Sandy Bay y a lo largo de la calle Elizabeth, en el bohemio North Hobart.

 

Perth

Relajada, la habitable Perth posee un buen clima, hermosas playas y un carácter tolerante. Más cercana a Bali que a algunas de capitales de los estados del este de Australia, Perth combina los servicios que ofrece una gran ciudad con un ambiente relajado e informal, digno de un estilo de vida muy atractivo, tanto para los locales como para los visitantes. Es una ciudad sofisticada, cosmopolita, con innumerables bares, restaurantes y actividades culturales. Y cuando uno desea relajarse, es fácil hacerlo en sus parques vírgenes, en los grandes bosques de alrededor, con el susurro del agua del río, o bien en las playas, todo ellos unido por un buen sistema de transporte público.